Brindis
Salud Mediterráneo!
Salud Sierra Bermeja!
Desde esta mi atalaya
mientras alguna quede:
siempre diré Salud!
Salud Mediterráneo!
Salud Sierra Bermeja!
Desde esta mi atalaya
mientras alguna quede:
siempre diré Salud!
Poliedro del Tiempo
cuantas caras traes
y luego llevas.
Tantos vértices
y un sinfín de aristas:
hendidos todos
en la comisura de los años.
Salir al paso
de unos ojos claros
fue el comienzo
de esta pasión.
Tañen a luto todos los campanarios
un «De Profundis» de tantas catedrales,
en este Réquiem ante una Pandemia
que alcanza límites, ya, universales.
La mano, antes firme,
ahora, temblorosa,
se afana, sin sonrojo,
a trazar, vacilante,
unas letras amantes
que engendren palabras
como siempre lo hiciera.
Es el viernes más cálido
que hubiera vivido nunca,
como si ya habrías vuelto
de tu ausencia postrera.
Tomar prestado un título
no es engaño,
del ¿Preludio ¿del compositor Claude Debussy,
si la música ha precedido
a las palabras
y en ocasiones la secuencia
es la contraria:
son palabras las que generan
melodías.
Andalucía,
decir tú nombre
es ya tocar el cielo.
El firmamento
de unas tierras bendecidas.
Habrá que dejar unas estrofas
atadas al balcón sobre el Poniente,
que forman cien estrellas reunidas
para irradiar su luz incandescente.
Africa eterna:
tu atardecer trasciende
mediterráneas olas
y sus cordeles de oro
enlazan el muro, blanco,
de esta terraza mía.