Rapsoda (al Abuelo Alfonso)
De ruiseñores llena la cabeza
como la de aquellos niños
soñadores,
vástagos del coraje y la quimera
que crecen inquietos,
seductores.
De ruiseñores llena la cabeza
como la de aquellos niños
soñadores,
vástagos del coraje y la quimera
que crecen inquietos,
seductores.
Ya llega la nostalgia
puntualmente a su cita,
servil al calendario
de las vivencias propias.
Fanal de proa
mi mirada, oscila,
sacudida por la tempestad
que se arremolina
oscura.
Que ausentes se han quedado
las artes amatorias,
hundidas por las huellas
profundas de la vida.
Ditirambo de un tempo
omnipresente,
corchea y fusa
buscando su armonía.
nmensidad
vaciada de horizontes,
no alcanza la vista
a percibir finales.
Las Divinidades del Olimpo
desfilando,
con el propio Zeus, en cabeza,
entre grave y sereno.
Albricias
emerge un beso
entre tus labios breves,
trayendo nuevamente el deseo
de querer todavía!
Con un carcaj de flechas a la espalda
se estremece el sol entre las nubes,
cuando termina de claudicar la tarde
asaeteada por todos los colores.
Cendales de bruma festonan el alma, transida de angustia por verse perdida. Perdida en al sombra de árboles viejos carentes de hojas de pájaros, hueco. La sombra alargada de incierto destino proyecta continua un halo de miedo. Temor errabundo del paso del mundo, vejez incipiente que avanza y se siente. Estepona 2007